Los dones del Espíritu, se convierten en propulsor de nuestros actos.
Es importante conocerlos y darnos cuenta el cómo actúan en nuestras virtudes, ya que
como creyentes estamos invitados a vivir conforme a la Voluntad del Padre , como el mismo Jesús su hijo nos vino a enseñar.
Pero sabemos que nosotros no podemos realizarlo solos, por lo que el Padre, nos manda su Espíritu para que, con su ayuda nuestra configuración con Dios sea real y entregada al servicio de Dios por medio de los demás.
La mayoría de nosotros estamos acostumbrados a pedir los dones del Espíritu, pero en realidad ¿sabemos cuáles y cuántos son?
Los dones del Espíritu Santo actúan siempre sobre la materia de las virtudes, engrandeciendo y perfeccionando sus actos.
Los dones del Espíritu, se convierten en propulsor de nuestros actos, por lo que es importante conocerlos y darnos cuenta el como actúan en nuestras virtudes.
Los dones son siete: Entendimiento, Ciencia, Sabiduría, Consejo, Piedad, Fortaleza, Temor de Dios.
Entendimiento
- Nuestra inteligencia se hace más apta para intuir las verdades reveladas, nuestro ser adquiere una sensibilidad especial para entender todo lo relacionado con Dios y poder reflexionar lo que nos comunica en su Palabra.
Ciencia
- Nos ayuda a valorar rectamente la relación que existe entre las verdades reveladas y el mundo que nos rodea. La ciencia nos da un juicio valorativo entre Dios y las criaturas, con una recta estimación de ellas.
Sabiduría
- Con este Don, la virtud de la caridad puede desarrollarse de manera real en toda su plenitud.
- El Don de la Sabiduría nos ayuda a que el alma quede familiarizada con las realidades divinas, es decir experimenta en si misma el contenido de las verdades reveladas y al experimentarlas conoce el don de Dios y al conocerlo solo le queda amarlo.
Consejo
- Con este don el alma sabe elegir, partiendo de los hechos particulares, para saber como actuar y como hacer en orden a la unión y el amor de Dios.
Piedad
- La apretura filial a Dios, considerándolo como Padre, por lo que también se tiene una apertura fraternal ante todos los seres humanos.
- Este don nos ayuda a perfeccionar la virtud de la justicia.
- Nuestro culto se convierte en una respuesta al amor de Padre y el amor fraternal, es más libre y entregado.
Fortaleza
- El alma se robustece y practica por la fortaleza, todas las virtudes, en la confianza de Dios.
- Se tiene la fortaleza de saberse amada y acompañada en todo momento por Dios, y con ello esta la confianza plena de que aún a pesar de las dificultades que surjan, se pueden superar con la ayuda de Dios y de su gracia.
Temor de Dios
- Con este don se adquiere una total docilidad a la acción del Espíritu, para realizar la voluntad del Padre, por lo que se entrega totalmente la persona a dejar que sea el amor y la misericordia de Dios quien guíe sus pasos, sabiendo que Dios es un Dios justo y misericordioso, por lo que también con ello nos da esperanza.



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