A Jesús podemos encontrarle en infinidad de sitios
Después de tantos siglos del paso de Cristo por esta tierra, después de que el padeció, murió y subió al cielo ¿Dónde podemos encontrarle? ¿Quién puede darnos la certeza de su presencia?
Aquí necesitamos la estrella que nos guíe y la fe que nos alumbre.
A Jesús podemos encontrarle en infinidad de sitios y bajo diversas manifestaciones, pero algunas de las más notables nos las apunta Él mismo:
• En el Evangelio, donde encontramos su Palabra y su Vida.
• En la Eucaristía, donde está presente Sacramentalmente.
• En la Oración, especialmente cuando es colectiva.
• En el silencio del propio ser, que es donde Él quiere vivir.
• En la Comunidad que se reúne en su nombre.
• En la Iglesia, que es su cuerpo Místico.
• En los Sacramentos, que nos comunican su vida divina.
• En la expresión del Amor: sobre todo cuando ese amor es más auténtico, es decir, cuando se manifiesta en hechos concretos a favor del más necesitado. Entonces Cristo Jesús recibe aquellas manifestaciones de amor como dirigidas a Él mismo.
No es cuento ni invento. El mismo Jesús lo afirma en forma explícita que no deja lugar a dudas en Matero 25, 35-40. Allí se reportan las palabras de Jesús, que después de enumerar una serie de acciones hechas a favor de los pobres y desamparados afirma: “Lo que con ellos hiciste, me lo hiciste a mí mismo”.
¿Cuándo te vi, Señor, si a mi paso por la vida sólo encontré dolor?
¿Cuándo te vi, Señor, si fui buscándote por senderos y sólo encontré, mendigos a quien di mi pan?
Si en mi cansancio aciago bajo el ardiente sol ansiando ver tu rostro, tan sólo vi otros hombres más sedientos que yo. Agua les di, que apagó su sed y refrescó su mente, y seguí adelante…¿Cuándo te vi, Señor?
En mi camino fui dejándolo todo, mi manto, mi túnica y mi vestido porque otros más desnudos que yo, necesitaban abrigo.
Si en mis noches de negra desventura me encontré con el dolor de otros hermanos y les hice saber que no estaban solos, era bálsamo mutuo aquel consuelo.
Yo no te vi, Señor, no pude verte. Mi vida transcurrió entre el indigente y Tú estabas muy lejos…Nunca pude llegar donde estabas Tú pero tú te revelaste en aquellos con los que me encontré
Ma. Belén Sánchez fsp
María Belén, Fiesta de Reyes en cualquier lugar, Paulinas, México, 1999


