
3er Domingo Ordinario Ciclo C
Hoy estrenamos prácticamente el Evangelio de San Lucas que nos guiará en grandes momentos del año litúrgico de este año. Y quien nos puede introducir es el libro de Esdras, un sacerdote del antiguo testamento, a quien le tocó en suerte dar a conocer al pueblo, por primera vez, después de cincuenta años de no conocer el mensaje, por el destierro que le fue impuesto al pueblo, la palabra salvadora. Todo el pueblo, chicos y grandes, hombres y mujeres escuchaban entusiasmados y en ellos se mezclaba la alegría, la tristeza, el arrepentimiento y la vuelta al corazón del Señor Dios de Israel. Fue un día grande para el pueblo y así se los hace saber el sacerdote, que les invita a ir a comer y a no estar tristes, porque celebrar al Señor es nuestra fuerza. Y vaya que lo es, pues nada podrá dar fuerza a nuestros pasos sino precisamente la Palabra de Dios.







Hemos llegado al fin de un año litúrgico más, guiados por la mano afable de Marcos, el más antiguo de los Evangelistas, y lo hacemos curiosamente, siendo Cristo el Rey y Señor de los siglos, con una de las fiestas más recientes en la Iglesia, la de Cristo Rey, de apenas el año 1925 por decreto del Papa Pio XI.
Domingo 27 ordinario 2012